viernes, 14 de julio de 2017

Ser invisible

Con frecuencia, cuando escuchamos la expresión "ser invisible" la asociamos a una persona tímida, introvertida o vergonzosa que, por alguno de estos factores, la llevan a no abrirse a los demás. Así es, el problema siempre lo vemos fuera (es del otro, no mío) y, por consiguiente, es suyo en este momento.

Pero, ¿y si no fuera solo eso? Es decir, ¿el ambiente, la persona o grupo de personas con las que él o ella se siente invisible, realmente, no tienen nada que ver? Si pensáis de este modo, estáis equivocados. Lo fácil es eso, pensar que el problema lo tiene el otro, por tímido, por no confiar en sí mismo, por tener una baja autoestima, por falta de iniciativa, por no saber adaptarse a las circunstancias... y un largo etcétera de excusas que se pueden poner. No digo que en ocasiones no sea así, de hecho claro que es una parte que afecta a uno mismo, cada cual se conoce bien, pero no es lo único. Más importante que eso es el trato recibido, la atención que le prestes, la ayuda y el apoyo que le ofrezcas, el egoísmo u orgullo que dejes a un lado para pensar en el "fantasma", poniéndote en su situación.

A mí me ha pasado. Muchas veces y con el mismo grupo de personas, ¿casualidad? ¿Tengo solo yo el problema? Vale que al principio era muchísimo más tímida de lo que soy ahora y que me gustaba pasar desapercibida (no iba conmigo el hecho de llamar la atención), pero conforme cogí confianza y con el tiempo, cambié. Me volví más sociable, empecé a tener iniciativa, ideas novedosas y aporté la dedicación, responsabilidad, el compromiso y el trabajo de siempre (cualidades propias a las que no quise renunciar, pues son parte de mi esencia). ¿Qué pasó? Que de repente me vieron. Aunque sólo fuera como una estrella fugaz, ya que de nuevo y, a pesar de todos esos cambios que exigían y que cumplí, los cuales supusieron mucho para mí, de la nada todo se volvió más frío. Hasta el punto de ni siquiera mirarme a la cara cuando hablo. ¿Qué falta de educación es esa? ¿Es también un problema más que tengo que cambiar? Sí, me hizo cambiar, pero no mi forma de ser ni de actuar, sino mi manera de pensar. Me hizo ver las cosas desde una nueva perspectiva.

Por eso digo que son excusas realmente porque si tú no contribuyes a que esa persona se sienta invisible ignorándola, esa persona tendrá más fácil no sentirse así. Si nos pusiéramos un poquito más en el lugar del otro, comprendiéramos su realidad y le diéramos la confianza que se merece (o fuéramos educados, qué menos), quizás esa persona no se sentiría mal ni pensaría que todos sus esfuerzos resultaron en vano. Por eso, es fundamental no ponernos etiquetas ni dejar que otros nos las pongan. Y, lo más importante, aceptar que cada uno es como es y si quieres cambiar que sea por y para ti, no por agradar a otros, ya que para ellos nunca vas a ser lo suficientemente visible, siempre les va a faltar algo más. Hay tantas o más excusas que gotas tiene la lluvia.

Imagen relacionada

lunes, 15 de mayo de 2017

Día de la familia

Hoy es el día de la familia y, como sabemos, existen muchísimos tipos de familia. No todos son iguales, pero sí que todos tienen algo en común: un amor que nos profesan incondicionalmente. Y es que desde que nacemos, son los que están ahí. Nos ven crecer, aprender, descubrir el mundo... nos enseñan lo que saben y con su ejemplo nos aportan valores. Ellos son pilares básicos en los que nos apoyamos cuando las cosas nos van mal, pero también con quienes celebramos las buenas noticias. Son los primeros que nos animan a que luchemos por nuestros sueños, los que nos apoyan en todo y nos dan el último empujoncito cuando lo necesitamos. Dan lo mejor de sí mismos por nosotros, miran por nuestro bienestar antes que por el suyo y dejan el egoísmo a un lado para centrarse en el otro.

"Cuando una familia permanece unida, no hay ningún problema que no consigan vencer"

Normalmente nosotros como hijos es lo que vemos en nuestros padres o familiares más cercanos, con los que compartimos nuestro día a día o a los que dedicamos nuestro tiempo más preciado. Sin embargo, esto no tiene que quedar solo ahí. Está bien ser agradecido, pero también es importante que nosotros cuidemos al resto de miembros de la familia, que fortalezcamos esos lazos que nos unen y todo ello se puede hacer con pequeñas acciones: iluminando con nuestra sonrisa los días más grises, ayudando en lo que haga falta sin refunfuñar, mostrando confianza, seguridad, complicidad, apoyo, tranquilidad, protección... En definitiva, que mostremos todo ese afecto que nos tenemos, no sólo hoy, sino cada día. Muchas veces no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso te invito a reflexionar sobre tu familia, ¿qué destacarías de ella?, ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles?, ¿qué puedes hacer desde tu postura para fortalecer esas debilidades o suplir esas carencias? 

"Hagamos de nuestra familia el mejor lugar para crecer"

Muchas veces no les decimos que les queremos porque "ya lo saben", pero olvidamos la ilusión y la alegría que se siente cuando te lo dicen....¿por qué no lo hacemos?, ¿será por vergüenza? Si con alguien no debemos tener vergüenza, precisamente es con ellos, ya que con nadie vamos a tener ese vínculo especial que nos une a nuestra familia.


"Lo importante de una familia no es vivir juntos, sino estar unidos"